martes, 14 de junio de 2011

LA GUERRA DEL GOLFO PERSICO




El conflicto Irak-Kuwait





En los últimos días de julio de 1990, Irak se encontraba en una grave situación económica: su deuda estimada el día 25 alcanzaba la enorme cifra de 80.000 millones de dólares contraída durante la larga guerra con Irán, incluidos los países del Golfo y entre ellos el propio Kuwait. Además, ante la prevista reunión de la O.P.E.P. a celebrar en Ginebra el día 26 de julio las diferencias entre Bagdad y Kuwait se acentuaron ya que este emirato había decidido rebajar el precio del barril de petróleo a 14 dólares, mientras que Irak pretendía subirlo de 18 a 25 dólares. Asimismo Irak reclamaba a Kuwait el pago de 2.400 millones de dólares en compensación por el petróleo que, según Bagdad, el emirato le había sustraído de su territorio en la zona de Rumaila durante la guerra con Irán.

El síndrome de la Guerra del Golfo

Durante 1993, se han disparado las denuncias de militares pertenecientes a la coalición aliada que participaron en la guerra contra Irak en relación a un llamado "síndrome Tormenta del Desierto" que estaría afectando su salud y la de sus familias. El informe de The Medical Educational Trust recoge la información hasta ahora conocida.

Las afecciones son múltiples y en ocasiones incluyen el colapso del sistema inmune. Las denuncias provienen sobre todo de militares norteamericanos y británicos. En Irak, diversas comisiones internacionales y las propias autoridades sanitarias del país venían con anterioridad a 1993 denunciando el aumento espectacular e inexplicable de malformaciones, abortividad y cánceres infantiles. También se indica que los veteranos aliados podrían estar padeciendo ahora las consecuencias de haber sido tratados preventivamente contra armamento químico con medicamentos en fase de experimentación no autorizados: más de 400.00 soldados habrían sido así "conejillos de indias".

"Desert Storn Syndrome, sick soldiers and dead children?". The Medical Educational Trust, Background Papers 14. 

Excluido Irak del escenario resolutivo árabe, el proceso de normalización entre Israel y los restantes Estados árabes de la zona, mucho más débiles y dependientes que Irak, es un hecho. La guerra contra Irak fue la premisa obligada de la puesta en marcha del proceso de paz árabe-israelí.

A estos problemas de deuda y petrolíferos se unieron las viejas rivalidades fronterizas que radicalizaron las diferencias existentes entre ambos países: Irak volvió a reivindicar la soberanía sobre las islas de Warbad y Bubiyán situadas en el Golfo Pérsico frente a la costa kuwaití y aptas para instalar puertos.

En este conflictivo marco, la crisis entre Irak y Kuwait estalló en la noche entre el 1 y el 2 de agosto cuando un poderoso ejército iraquí integrado por 100.000 hombres fuertemente armados invadió en un ataque relámpago el emirato que ocupó en tres horas sin encontrar apenas resistencia, huyendo el emir y su gobierno, refugiándose en Arabia Saudí.

El día 8 decidió la anexión total e irreversible del país ocupado; el día 10 Saddam Husein hizo un llamamiento a la "guerra santa" contra EE.UU. y en favor de la recuperación de los lugares sagrados del Islam ahora en poder de Arabia Saudí; el día 12 propuso una paz global para el Próximo Oriente que incluía, además, la solución de los conflictos entre Palestina e Israel, con la evacuación por parte de este Estado de los territorios ocupados de Gaza y de Libano, así como la retirada de las tropas de EE.UU. de la región.

El Mundo Árabe e Israel. MARTíNEZ CARRERAS, J. U. Madrid, 1991. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario