domingo, 12 de junio de 2011

TLATELOLCO 68

"¡No queremos olimpiadas!
¡Queremos revolución!"

El Comité Olímpico Internacional, encabezado por el estadounidense Avery Brundage, escogió a México como primera sede del tercer mundo para las olimpiadas. El objetivo de esa selección fue doble: jalar a los países oprimidos al mundo deportivo imperialista; y poner a México en vitrina, como modelo de crecimiento y relativa estabilidad, gracias al patrocinio de Estados Unidos. Querían presentar a México como contraste a la mayoría de los países de Latinoamérica, Asia y Africa, sacudidos por luchas de liberación nacional... de donde saltaban chispas de rebelión a ciudades imperialistas como París y Detroit.
Pero dos meses antes de los Juegos, México alargó la lista mundial de "problemas": estalló una rebelión estudiantil con una velocidad que estremeció al gobierno y a varias organizaciones políticas, y prendió otros sectores sociales.
El gobierno mexicano y sus patrocinadores occidentales soñaban mandar por todo el mundo impresionantes tomas del nuevo complejo deportivo (que se construyó a un costo de 175 millones de dólares), de los nuevos hoteles y de calles recién barridas. En cambio, lo que el mundo vio fueron escenas de camiones volcados en el centro y de pintas contra los yanquis y el PRI en los muros de la embajada yanqui. Una de las consignas populares era "¡No queremos olimpiadas! ¡Queremos revolución!". El Comité Nacional de Huelga sacó un "Manifiesto a los estudiantes del mundo" proclamando que el mito de "que nuestro país es modelo a seguir por otros países subdesarrollados, ha sido destruido por [la represión de] las mismas fuerzas gobiernistas". 



LA FALTA DE OPORTUNIDADES EN NUESTRO PAIS, LA MARGINACION Y EL OLVIDO DE LAS CLASES BAJAS, ASI COMO EL ENTREGUISMO DE LA NACIÓN A PUEBLOS EXTRANJEROS, HA SIDO LA CAUSA DE QUE DIFERENTES GRUPOS Y ORGANIZACIONES BELIGERANTES EN NUESTRO PAIS HAYAN QUERIDO SER ESCUCHADOS DE LA UNICA MANERA QUE ES POSIBLE QUE EL GOBIERNO VOLTEE LA CAR HACIA ABAJO, DECLARÁNDOLE LA GUERRA.

LA SANGRE DE CENTENARES DE PERSONAS HA TENIDO QUE SER DERRAMADA, PARA QUE ESTE PAIS HOY SE UFANE DE SER BANDERA DE LA DEMOCRACIA, Y SE BANAGLORIE EN EL EXTRANJERO DE PODER LOGRAR UN CAMBIO DE PARTIDO EN EL PODER, AUNQUE PARA EL PUEBLO MEXICANO LA MISERIA, EL HAMBRE, LA IMPUNIDAD Y LA VIOLENCIA SEAN EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA.

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